Delicioso tebeo de uno de los autores más
interesantes y personales del panorama tebeístico español.
Dos historias sugerentes en las cuales se cruzan el coleccionismo,
las ballenas y las pulgas. Fermín Solís consigue
una
peuqeña obra poética que se lee demasiado pronto
pero, en contrapartida, que
resiste una segunda relectura.